Si estás pasando por un tratamiento oncológico, es posible que notes que tu piel no es la de siempre. Es algo muy habitual y tiene explicación. Mientras el tratamiento hace su trabajo, la piel pierde parte de su hidratación natural y de sus defensas, y puede estar más seca, más sensible o reaccionar a productos que antes te iban bien. A menudo lo notan también las manos y los pies.
La buena noticia es que se puede cuidar, y que con poco se nota mucho. En esta etapa lo que más necesita es hidratación, reparar su barrera y protegerse del sol. Cuidarla no sustituye al tratamiento médico, pero lo acompaña. Ayuda a aliviar las molestias y te regala un rato que es solo para ti.
En Om contamos con formación en estética oncológica de la Fundación Ricardo Fisas Natura Bissé. Con esa base adaptamos cada sesión al momento en el que estás, antes, durante o después del tratamiento. Empezamos con un diagnóstico de tu piel y te preguntamos por el tratamiento que sigues. En cabina realizamos un facial personalizado, con protocolos adaptados a pieles sensibilizadas. Trabajamos con productos sin conservantes ni perfumes, formulados con lípidos similares a los de la propia piel, que ayudan a reparar su barrera y a reponer los factores naturales de hidratación, las sustancias que la piel fabrica para retener el agua.
Para casa te pautamos una rutina sencilla con los mismos productos, que incluye el cuidado de manos y pies y la protección solar. Así el cuidado continúa entre sesión y sesión.
Antes de empezar, te recomendamos que lo comentes con tu oncólogo. Con lo que te indique, preparamos las sesiones. Y si tienes cualquier duda, escríbenos y lo hablamos.
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